Memoria técnica para recarga EV: guía completa 2026
Un hotel, un parking o una flota puede comprar cargadores adecuados y aun así tener una instalación inviable. El problema suele aparecer cuando nadie ha demostrado cómo convivirán esos equipos con la potencia disponible, las protecciones, la distribución eléctrica y la operación diaria. En España, una memoria técnica para recarga EV convierte esa idea inicial en una solución justificable, ejecutable y mantenible.
En 2026, el documento ya no debería limitarse a describir cuántos cargadores se instalarán. Tiene que explicar qué ocurrirá cuando todos carguen a la vez, cómo responderá el sistema ante una incidencia, qué evidencias necesitará la distribuidora y cómo se conservará la trazabilidad exigible en entornos públicos o subvencionados.
Cuando una memoria técnica salva una instalación de recarga
En un hotel boutique de la costa, la propiedad decidió instalar ocho puntos de carga de 22 kW para atraer huéspedes con vehículo eléctrico. La decisión comercial tenía sentido, pero el primer planteamiento eléctrico no había estudiado la curva real del edificio. En temporada alta, cocinas, climatización, lavandería y ascensores ya utilizaban buena parte de la capacidad disponible.
Durante la revisión previa, el electricista comprobó que la simultaneidad prevista podía elevar la demanda por encima de la potencia contratada. Si se hubiera ejecutado el montaje sin corregirlo, el interruptor de control de potencia habría podido dispararse cuando coincidieran varias cargas, precisamente en el momento menos conveniente para el hotel.
Regla práctica: un cargador no se dimensiona aislado. Se dimensiona dentro del edificio que debe alimentarlo.
La conversación con la distribuidora cambió cuando el expediente dejó de ser una petición genérica de potencia. La memoria técnica incorporó el cálculo justificativo, el esquema unifilar, el plano de cargas, la descripción de las protecciones y la previsión de funcionamiento con gestión dinámica. Con esa información, la propiedad pudo tramitar el aumento de potencia con una base técnica clara y ajustar la solución antes de abrir rozas.
El valor de la memoria no estuvo en tener muchas páginas. Estuvo en hacer coherentes el número de equipos, la potencia solicitada, las secciones de los conductores, las protecciones y el modo de operación. Esa misma lógica se aplica a un parking rotatorio, una flota logística o una comunidad de vecinos, aunque cada entorno exige cálculos y anexos diferentes.
Qué es la memoria técnica y qué no es
La memoria técnica es el documento firmado por un instalador autorizado o técnico competente que describe, justifica y dimensiona una instalación eléctrica antes de ejecutarla. Se parece al plano de una vivienda: el plano no es la casa, pero permite construirla con una distribución definida, materiales adecuados y criterios comprobables.
En una instalación de recarga, el documento debe dejar claro quién es el titular, dónde se ubica la infraestructura, cuál es su alcance, qué equipos se utilizarán, cómo se conectarán y qué protecciones garantizarán un funcionamiento seguro. También debe demostrar que la potencia prevista y los conductores elegidos responden a una demanda razonable, no a una estimación improvisada.

Las funciones que sí cumple
- Acredita la seguridad: permite revisar las protecciones, el esquema de conexión y la compatibilidad con la instalación existente antes de energizarla.
- Justifica la potencia: ofrece a la distribuidora una explicación técnica de la demanda solicitada y de su posible evolución.
- Ordena la ejecución: sirve de referencia para instalar bandejas, líneas, cuadros, equipos y señalización sin depender de decisiones tomadas sobre la marcha.
- Prepara el cierre documental: facilita la emisión del certificado de instalación y la conservación del expediente para futuras ampliaciones, inspecciones o cambios de operador.
No es un presupuesto comercial, aunque puede incorporar un presupuesto desglosado. Tampoco es una fotografía de los cargadores ya instalados ni sustituye siempre a un proyecto técnico. Cuando la potencia, la configuración o las características de la instalación lo exigen, la administración puede requerir un proyecto completo, con mayor profundidad de cálculo y firma profesional.
Tampoco debe confundirse con el certificado final de obra o certificado de instalación. La memoria justifica lo que se va a ejecutar. El certificado acredita, al finalizar, que la instalación se ha realizado conforme a las condiciones aplicables.
Marco normativo que debe reflejar el documento
En un hotel, una ampliación de flota o un parking abierto al público, la memoria técnica se revisa contra requisitos concretos, no contra una lista de siglas. La referencia central para la infraestructura de recarga en baja tensión es la ITC-BT-52, aprobada mediante el Real Decreto 1053/2014 y su texto normativo sobre recarga de vehículos eléctricos. El documento debe convertirla en decisiones comprobables: esquema individual o colectivo, trazado, protecciones, previsión de carga y compatibilidad con el emplazamiento.
Su ámbito alcanza viviendas unifamiliares, edificios en propiedad horizontal, flotas privadas, aparcamientos públicos y vías de dominio público. Una memoria para un garaje comunitario no puede trasladarse sin ajustes a un parking público. Cambian el acceso, la facturación, la gestión de usuarios, la exposición a incidencias y los anexos que puede pedir la distribuidora.
El REBT fija el marco general de baja tensión, mientras la ITC-BT-05 afecta a las verificaciones e inspecciones que correspondan. En expedientes vinculados a ayudas, debe existir trazabilidad entre la solución descrita, las facturas, los equipos instalados y la puesta en servicio. La documentación oficial sobre memorias técnicas y estructura documental confirma el enfoque que funciona en obra: una memoria estructurada, verificable y respaldada por planos, cálculos y certificados.
| Normativa | Obligación concreta en la memoria |
|---|---|
| ITC-BT-52 | Definir el esquema de instalación, la previsión de carga, los trazados y las protecciones |
| REBT | Justificar conductores, cuadros, canalizaciones, seguridad y condiciones generales |
| ITC-BT-05 | Identificar verificaciones, comprobaciones y documentación de puesta en servicio |
| RD 244/2019 y RD-ley 29/2021 | Relacionar la solución con el derecho a la recarga y las condiciones aplicables en edificios |
| Requisitos de ayudas públicas | Mantener coherencia entre diseño, equipos, ejecución, facturación y justificación |
MITECO exige una visión operativa en determinados puntos públicos. Los puntos de 43 kW o más deben remitir dirección, horario, accesibilidad, potencia máxima, métodos de pago y tipo o modo de carga, con actualización automática si cambian esos datos, según la orden del MITECO sobre información de puntos de recarga.
El marco europeo AFIR, Reglamento (UE) 2023/1804, está en vigor desde julio de 2024 y ya exige documentar accesibilidad, información al usuario e interoperabilidad en los puntos de acceso público, requisitos que cobran más fuerza en 2026. La memoria debe anticipar la explotación y la auditoría, no limitarse a describir la obra eléctrica. La normativa de recarga de vehículos eléctricos ayuda a traducir estas obligaciones en requisitos de proyecto.
Una memoria técnica distinta según el tipo de instalación
El mismo cargador puede funcionar en un hotel y fracasar en una flota. La diferencia está en el patrón de uso, no solo en la potencia nominal del equipo. También cambian la facturación, la identificación de usuarios, la gestión de colas y la forma de justificar la simultaneidad.
| Entorno | Cálculo de simultaneidad | Anexos destacados | Normativa prioritaria |
|---|---|---|---|
| Hotel | Considera ocupación, temporada, climatización y cargas del edificio | Plano de aparcamiento, integración con PMS, política de acceso y tarifas | ITC-BT-52, REBT, protección contra incendios |
| Parking público | Considera rotación, horarios, carga rápida y demanda abierta | Sistemas de pago, interoperabilidad OCPI, información pública y mapa de conectores | ITC-BT-52, requisitos MITECO y accesibilidad |
| Flota corporativa | Considera turnos, hora de retorno y prioridad de vehículos | Telemetría, identificación de conductor, calendario de carga y balanceo del depósito | ITC-BT-52, REBT y reglas internas de operación |
| Comunidad de vecinos | Considera usuarios conectados, ampliaciones y reparto de costes | Preinstalación colectiva, cuadro de contadores, permisos y reparto de consumos | ITC-BT-52, propiedad horizontal y REBT |
Qué cambia en cada caso
En un hotel, el cálculo debe responder a una pregunta sencilla: ¿qué ocurre si llegan varios huéspedes a la vez mientras el edificio trabaja a plena actividad? La memoria debe prever la conexión con el sistema de gestión hotelera, o PMS, para que recepción pueda controlar acceso y facturación sin crear un proceso manual.
En un parking público, el centro de gravedad está en la interoperabilidad. OCPI es un protocolo que permite intercambiar información entre operadores y plataformas de movilidad, por ejemplo, para que un usuario encuentre el punto, consulte su disponibilidad y gestione el acceso desde un servicio externo. El BOE establece que los puntos de corriente alterna con potencias mayores de 3,7 kW y hasta 22 kW deben disponer al menos de bases o conectores tipo 2, y la misma referencia se aplica a potencias superiores a 22 kW en corriente alterna, como se detalla en la regulación de conectores y compatibilidad de recarga.
Para una flota, el cargador debe seguir el ritmo de los vehículos. El documento debe explicar quién carga primero, cómo se identifica cada conductor y qué sucede si varios vehículos regresan al depósito al mismo tiempo. En una comunidad, en cambio, la prioridad es dejar una arquitectura ampliable y un reparto de costes que no dependa de cálculos manuales.
Plantilla práctica para presentar el documento
Una memoria eficaz puede organizarse como un expediente modular. La estructura exacta dependerá de la administración y del tipo de instalación, pero estos bloques cubren lo que normalmente necesita revisar la propiedad, el instalador, la distribuidora y el órgano de control.

La estructura que evita omisiones
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Datos del titular y ubicación. Incluye razón social, dirección, referencia del emplazamiento, responsable de la instalación y datos de contacto. Adjunta planos de situación y planta.
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Objeto y alcance. Define si se trata de una instalación nueva, una ampliación, una sustitución o una adaptación. Indica qué queda fuera, porque los límites mal definidos generan discusiones durante la obra.
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Descripción eléctrica. Detalla número de puntos, potencia, tipo de alimentación, modo de carga y características de los equipos. Añade la ficha técnica del cargador y su declaración de conformidad.
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Simultaneidad y demanda. Explica qué cargas existentes se han considerado, qué potencia se reserva para recarga y cómo actuará el balanceo dinámico. Evita presentar un único valor sin explicar su origen.
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Esquema unifilar. Representa acometida, cuadros, líneas, protecciones, diferenciales, sobretensiones, contadores y puntos de conexión. El esquema debe coincidir con el plano y con la instalación ejecutada.
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Cálculos eléctricos. Justifica secciones, intensidades admisibles, caída de tensión, cortocircuito y factores de corrección por temperatura o agrupamiento. Incluye las hipótesis y no solo el resultado.
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Cumplimiento reglamentario. Relaciona cada solución con ITC-BT-52, REBT, CTE y las condiciones particulares del emplazamiento. Si hay requisitos de seguridad contra incendios, incorpóralos con sus planos y medidas.
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Software e interoperabilidad. Describe OCPP, el lenguaje que permite que el cargador se comunique con una plataforma de gestión, y OCPI, que facilita el intercambio con servicios externos de movilidad. Añade versiones, funciones activas, control remoto, medición y evidencias de prueba.
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Operación, mantenimiento y GDPR. Indica quién atiende incidencias, cómo se registran consumos, qué datos personales se almacenan y durante cuánto tiempo según la política aplicable. El contenido sobre documentación técnica de instalaciones puede servir como referencia para ordenar anexos y entregables.
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Presupuesto y planos. Desglosa equipos, protecciones, cableado, obra civil, comunicaciones, puesta en marcha y mantenimiento. Adjunta planos a escala, detalles de canalización, señalización y ubicación de cuadros.
La documentación debe poder leerse sin llamar al redactor para descifrarla. Antes de firmar, conviene revisar que la potencia del presupuesto, la del esquema y la de las fichas técnicas sean exactamente coherentes.
La plataforma que gestionará los cargadores también merece una prueba documental. OCPP no significa por sí solo que dos sistemas sean interoperables en todas sus funciones. Hay que especificar qué mensajes, alarmas, lecturas, reinicios y actualizaciones estarán disponibles en la configuración elegida.
Antes de cerrar el expediente, comprueba también los requisitos administrativos aplicables a la legalización. La guía para legalizar un punto de recarga de vehículo eléctrico ayuda a identificar la documentación que suele faltar cuando la obra ya está terminada.

Errores habituales que rechazan industria y distribuidora
La mayoría de los rechazos no se producen porque falte una descripción del cargador. Se producen porque distintas partes del expediente cuentan historias incompatibles. Un plano dice una cosa, el unifilar otra y el cálculo de potencia una tercera.
Cuatro fallos que conviene detectar antes
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Simultaneidad con valores genéricos del 30-40 % sin justificación. Esos porcentajes aparecen con frecuencia en borradores, pero no sustituyen una hipótesis explicada. La revisión temprana consiste en comparar la demanda prevista con la curva de carga del edificio y describir cómo actuará el control de potencia.
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Factor de corrección por temperatura omitido. Una línea correctamente calculada en condiciones ideales puede necesitar otra sección cuando discurre por una canalización agrupada o en un entorno con temperatura elevada. Hay que revisar método de instalación, agrupamiento, temperatura y longitud.
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Curvas de protección no coordinadas. Un esquema puede mostrar protecciones, pero no demostrar selectividad ni compatibilidad con la centralización de contadores. La detección se hace comparando calibres, curvas, poder de corte y actuación de cada nivel.
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Alcance incompleto. Si la memoria solo describe los cargadores y omite cuadros, comunicaciones, obra civil, señalización, pruebas o puesta en servicio, el presupuesto y la ejecución quedarán abiertos a interpretaciones.
También he encontrado planos sin escala, presupuestos globales sin desglose y fichas técnicas que no corresponden con la referencia finalmente comprada. Son errores aparentemente menores, pero dificultan la revisión y pueden obligar a rehacer documentación cuando la obra ya está contratada.
Una memoria sólida permite responder, sin improvisar, qué se instala, dónde se conecta, qué potencia necesita y qué ocurre si la demanda cambia.
El anexo de operación merece una comprobación específica. Si el operador debe publicar disponibilidad o integrar información con servicios públicos, hay que documentar la plataforma, la medición, las comunicaciones y el tratamiento de incidencias. El mapa REVE del MITECO reúne información en tiempo real de más del 80 % de los puntos de recarga públicos y más de 25.600 puntos, según la cobertura descrita por la fuente, por lo que los datos de disponibilidad y precio pueden afectar directamente a la explotación de hoteles, parkings y flotas conectados al ecosistema público.
Buenas prácticas operativas y siguientes pasos
En un hotel boutique de Mallorca, dos cargadores recibían más peticiones de las que la instalación podía atender con comodidad. El problema no era únicamente eléctrico. El personal no disponía de una visión clara de las sesiones, los huéspedes no tenían un acceso ordenado y las incidencias se detectaban cuando alguien las comunicaba en recepción.
La solución empezó antes de cambiar equipos. La memoria técnica definió una infraestructura monitorizada, con balanceo dinámico para repartir la potencia disponible, reglas de prioridad y un portal de huéspedes integrado. El balanceo dinámico es una función que ajusta la energía de cada cargador según el consumo del edificio, en lugar de permitir que todos demanden siempre su máximo.

La memoria debe mantenerse viva
El documento no debería archivarse el día de la puesta en marcha. Cada modificación relevante debe dejar una huella documental.
- Revisa las potencias: comprueba periódicamente la demanda del edificio y la configuración de los límites de carga.
- Actualiza el anexo OCPI: si cambias de plataforma de roaming, documenta las nuevas conexiones, responsabilidades y datos intercambiados.
- Registra las incidencias: conserva fecha, equipo afectado, diagnóstico, intervención y resultado.
- Traza el mantenimiento: archiva revisiones, sustituciones, pruebas y actualizaciones de firmware.
- Conserva el expediente: reúne permisos, certificado de instalación, planos finales, fichas, contratos y evidencias de puesta en servicio.
Para una auditoría MITECO o un concurso público, la diferencia suele estar en la capacidad de demostrar lo que ocurrió, no en afirmar que la instalación cumple. Un cuadro de mando de consumos, un registro de disponibilidad, las reglas de acceso y el historial de mantenimiento convierten la operación en evidencia verificable.
El checklist de cierre debería incluir permisos tramitados, certificado de la instalación archivado, contrato de mantenimiento activo y cuadro de mando de consumos. También conviene comprobar que la documentación final refleja cualquier cambio realizado durante la obra, porque una memoria que no coincide con el estado real pierde valor cuando más se necesita.
Fuentes citadas
- Real Decreto 1053/2014 y su texto normativo sobre recarga de vehículos eléctricos
- documentación oficial sobre memorias técnicas y estructura documental
- orden del MITECO sobre información de puntos de recarga
- regulación de conectores y compatibilidad de recarga
Publicado el
Escrito por Cristian Mejía Castellano, Account & Operations Manager en EVenergia.
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