Carga lenta, no rápida, y casi siempre
Es la decisión que más dinero ahorra y la que más gente plantea al revés. El huésped deja el coche entre ocho y doce horas: no necesita carga rápida, necesita que por la mañana esté lleno. Con carga lenta, la misma potencia disponible da para muchos más puntos, la instalación cuesta bastante menos y el coche se carga igual.
La carga rápida solo tiene sentido en hoteles de carretera con paradas cortas, y ahí es otro proyecto.