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Justificar el MOVES III en Castilla-La Mancha, paso a paso y sin sustos

El Plan MOVES III cerró la admisión de nuevas solicitudes el 31 de diciembre de 2025, y no ha habido una convocatoria equivalente. Si has llegado aquí buscando cómo pedirlo, la respuesta corta está en qué ha pasado con el Plan MOVES y en qué ayudas siguen vigentes en 2026.

Este artículo es para lo que sí tiene plazo: justificar un expediente ya concedido. En Castilla-La Mancha esa fecha no se calcula, se mira en el calendario: el plazo de ejecución y justificación termina el 31 de diciembre de 2026, y es una fecha fija, la misma para todos los expedientes de la región.

Lo que decide si cobras no es la instalación, es la documentación. Una obra impecable con una cuenta justificativa incompleta se queda sin cobrar igual que un proyecto que nunca se presentó.

Lo que sigue es la secuencia completa. La parte técnica se conserva entera porque es justo la que hay que acreditar ahora: al solicitar se prometía cumplirla, al justificar hay que demostrar que se cumplió.

Si gestionas un negocio en Castilla-La Mancha, el Plan MOVES III ha sido el gran impulsor financiero para que empresas de todos los tamaños (desde hoteles y parkings hasta flotas de transporte) dieran el salto a la movilidad eléctrica. Su impacto se sigue notando en los expedientes que siguen abiertos, y entender cómo funcionó es lo que permite cerrarlos sin sobresaltos.

Esta ayuda pública ha marcado un antes y un después, reduciendo drásticamente la inversión inicial y haciendo la transición hacia la electromovilidad mucho más accesible y, sobre todo, rentable.

Qué se te concedió, que es contra lo que se compara la justificación

Coche eléctrico gris cargando en estación de carga junto a un edificio de piedra con colinas al fondo.

El Plan MOVES III fue un programa de incentivos del Gobierno central, coordinado en Castilla-La Mancha por la Junta, cuyo objetivo era acelerar la adopción de vehículos eléctricos y, de manera crucial, la infraestructura que los soporta. En la práctica, se trataba de una subvención directa a fondo perdido que tu empresa podía solicitar para cubrir una parte muy significativa del coste de instalar cargadores.

Para cualquier negocio en la región, esto se tradujo en una oportunidad única: modernizar sus instalaciones para ofrecer un servicio cada vez más demandado, pero con un desembolso inicial mucho menor. El objetivo era claro: derribar la barrera económica y construir una red de recarga sólida en todo el territorio.

El MOVES III fue un motor de la red de recarga en toda España, y la clave de su atractivo estuvo en los porcentajes de ayuda, que animaron a muchas empresas a dar el paso. Esos mismos porcentajes son los que la justificación vuelve a mirar, porque el importe que se cobra depende de lo que se declaró al pedirlo.

Quiénes recibieron la ayuda

Una de las grandes ventajas del plan fue su amplitud. No estaba pensado para un solo tipo de actor, sino que abría la puerta a casi cualquier organización. Los principales beneficiarios eran:

  • Empresas y autónomos: Daba igual si eras una pequeña tienda en un pueblo de Ciudad Real o una gran empresa logística en Guadalajara. Cualquier negocio con actividad económica podía solicitar la subvención para sus cargadores.
  • Comunidades de propietarios: Una ayuda fundamental para resolver la recarga en los garajes comunitarios, facilitando la vida a los vecinos que ya tenían o planeaban comprar un coche eléctrico.
  • Administraciones públicas: Ayuntamientos y otros organismos que querían instalar cargadores de uso público en sus municipios.
  • Particulares: Aunque nos centramos en el ámbito empresarial, los particulares también contaron con importantes ayudas para sus cargadores en viviendas unifamiliares.

Ejemplo práctico: Un hotel rural en la Serranía de Cuenca. Su director, preocupado por atraer a turistas europeos que ya viajan en coche eléctrico, decidió instalar dos puntos de recarga. El MOVES III le cubrió una parte de la inversión, la que fijó su resolución de concesión. El retorno fue casi inmediato: no solo aumentó sus reservas con este perfil de cliente, sino que también reforzó su imagen como un negocio sostenible y moderno.

Los importes que se concedieron

La cuantía de la ayuda dependía del tipo de beneficiario y la potencia del cargador. La subvención se calculaba sobre los costes elegibles: el propio cargador, la obra civil, el cableado, el proyecto técnico y la instalación, y esos son los conceptos que ahora hay que poder desglosar en factura. Si necesitas el marco general del programa y no solo el de esta comunidad, está en cómo justificar una ayuda del Plan MOVES.

Esta tabla resume lo que se aplicó en los proyectos de 2025.

Las cuantías que estuvieron vigentes

Manda sobre tu caso la resolución de concesión de tu expediente, no esta tabla. Si las dos dicen cosas distintas, la buena es la tuya.

Tipo de beneficiarioActuación subvencionablePorcentaje de ayuda (sobre coste elegible)Límite máximo de ayuda
Empresas (PYME)Puntos de recarga de acceso público o privado35% (o 45% en municipios < 5.000 hab.)800.000 € por expediente
Empresas (Grande)Puntos de recarga de acceso público o privado25% (o 35% en municipios < 5.000 hab.)800.000 € por expediente
AutónomosPuntos de recarga de acceso público o privado30% (o 40% en municipios < 5.000 hab.)2.500 € por expediente
Comunidades de PropietariosPuntos de recarga de uso privado70%800.000 € por expediente

Como puedes ver, el plan fue especialmente generoso con las PYMEs y, sobre todo, en municipios pequeños. Esta fue una decisión estratégica para asegurar que la infraestructura de recarga no se concentrara solo en las grandes ciudades, sino que llegara a todas las comarcas de Castilla-La Mancha. Una oportunidad que muchos negocios de la región supieron aprovechar para liderar la transición eléctrica.

Los requisitos técnicos que ahora hay que acreditar

Para que un proyecto de recarga obtuviera la ayuda del Plan MOVES III, no bastaba con instalar cualquier cargador. La instalación debía cumplir una serie de condiciones técnicas que, aunque suenen complejas, son la garantía de que todo funcione de forma segura, eficiente y dentro de la normativa.

Vamos a explicarlos en un lenguaje claro, porque en la justificación cambia el tiempo verbal: al solicitar se prometía cumplirlos y ahora hay que demostrar con documentos que se cumplieron. Un detalle técnico que nadie puede probar es lo que atasca un expediente.

La ITC‑BT‑52: la base de una instalación segura

Aquí no hay discusión. La Instrucción Técnica Complementaria ITC-BT-52 del Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión es la “biblia” de cualquier instalación de recarga en España. No es una recomendación, es una obligación legal, especialmente si los puntos son de acceso público, como en un hotel, un parking comercial o las instalaciones de una flota.

En pocas palabras, esta normativa dicta cómo deben ser las protecciones eléctricas para evitar cualquier riesgo: sobrecargas, cortocircuitos o contactos que puedan dañar los vehículos o, peor aún, a las personas. Piénsalo como los cimientos de un edificio; si no son sólidos, todo lo demás se viene abajo.

Ignorar la ITC-BT-52 no solo deja el expediente sin poder justificarse, sino que te expone a responsabilidades muy serias en caso de incidente. Por eso, es fundamental que el proyecto lo diseñe y firme un instalador autorizado que certifique su cumplimiento.

OCPP: el “idioma” que hace que tus cargadores sean inteligentes y libres

Más allá de la seguridad física, hay que pensar en la “inteligencia” del sistema. Aquí entra en juego un acrónimo clave: OCPP (Open Charge Point Protocol).

Imagina que el OCPP es como el USB de los cargadores. Es un lenguaje estándar que permite que un punto de recarga físico (el hardware) se comunique con cualquier software de gestión (conocido como CPMS). Gracias a él, no te “casas” con un solo proveedor. Puedes elegir un cargador de una marca y un software de otra, y todo funcionará perfectamente. Esto te da libertad para gestionar tus puntos a distancia, ver su estado en tiempo real, fijar tarifas y cambiar de proveedor de software si encuentras una opción mejor en el futuro. El MOVES III lo exigía para asegurar que la red fuera abierta y competitiva.

Caso real de error: Un parking en Albacete invirtió una suma importante en cargadores de un sistema “cerrado”, sin compatibilidad OCPP. Cuando fueron a pedir la ayuda del MOVES III, se la denegaron. El resultado: tuvieron que asumir el 100% del coste y se quedaron con un sistema anticuado, poco flexible y difícil de monetizar, ya que no podían conectarlo a las plataformas de recarga más populares.

Balanceo de carga y contadores inteligentes: eficiencia para no quedarte a oscuras

Estos dos elementos son clave para que tu instalación sea eficiente, especialmente si la potencia que tienes contratada en tu edificio es limitada, algo muy habitual en hoteles, comunidades de vecinos o edificios de oficinas.

  • Balanceo de Carga Dinámico (Dynamic Load Balancing): Es un sistema inteligente que reparte la potencia disponible entre todos los coches que estén cargando a la vez. Si de repente el edificio necesita más energía (porque se encienden las cocinas de un restaurante o los aires acondicionados), el sistema reduce automáticamente la potencia que va a los coches para no sobrepasar nunca la potencia contratada. Es la solución perfecta para evitar que “salten los plomos” y tener que pagar por una ampliación de potencia muy costosa. Puedes leer más en nuestra guía para instalar un punto de recarga.

  • Contadores inteligentes (Smart Metering): Se refiere a los medidores de consumo que llevan integrados los cargadores. Miden con precisión la energía que consume cada recarga. Es imprescindible para cumplir la normativa, pero sobre todo, para poder facturar a cada usuario exactamente por lo que ha consumido. Esto te permite tener una gestión económica transparente y hacer que tu inversión sea rentable desde el primer día.

Cómo se justifica, paso a paso

Afrontar la justificación de una ayuda como el Plan MOVES III puede parecer una montaña de burocracia. Es normal sentir ese vértigo. Sin embargo, con un buen planteamiento y atención al detalle, el camino es mucho más sencillo de lo que parece.

La clave, y lo vemos a diario, está en la preparación. Un expediente bien armado se cierra casi solo. Un simple error, un papel que falta o un plazo que se pasa, puede tirar por tierra un proyecto totalmente viable y ya ejecutado. Vamos a desgranar el proceso paso a paso, para que tu cuenta justificativa sea de las que se aceptan a la primera.

Paso 1: comprueba que lo ejecutado es lo que se concedió

Antes de reunir un solo papel, para un momento. La justificación compara la instalación real contra la memoria que se aprobó, y esa comparación marca todo lo que viene después. Cambiar de modelo de cargador, de número de puntos o de potencia respecto a lo presentado obliga a comunicarlo, y una instalación mejor que la aprobada también es una desviación.

Imagina que gestionas un hotel con encanto en Cuenca y querías atraer al turista que viaja en eléctrico. La pregunta no era si poner cargadores, sino cuántos, de qué potencia y dónde. Esas tres respuestas están escritas en tu memoria técnica, y son las tres que se revisan.

Repásalas con el expediente delante:

  • ¿Cuánta potencia tienes disponible? Revisa tus facturas de la luz y el cuadro eléctrico. Esto te dirá si puedes alimentar los cargadores o si necesitas una ampliación. A menudo, con un buen sistema de balanceo de carga, te ahorras tener que contratar más potencia y el susto mensual en la factura.
  • ¿Dónde irán los cargadores? Busca un sitio cómodo, bien iluminado y cerca del cuadro general. Cada metro de zanja y cableado extra es un coste añadido que encarece el proyecto.
  • ¿Carga rápida o semirrápida? No es lo mismo un parking de rotación en Ciudad Real, donde la carga rápida (DC) aporta mucho valor, que las plazas de tu hotel, donde los coches pasarán la noche. En este último caso, la carga semirrápida (AC) suele ser más que suficiente y la inversión es mucho menor.

Paso 2: la carpeta de la justificación

Con el proyecto ya ejecutado, toca reunir los papeles. Y aquí la administración no perdona. Cualquier despiste se traduce en un requerimiento de subsanación, lo que retrasa todo y pone en riesgo la ayuda.

Caso real de un error evitable: Una empresa de logística en Albacete nos contactó con una solicitud del MOVES III paralizada. El motivo: el presupuesto que habían presentado no desglosaba las partidas como exige la convocatoria. Estuvieron semanas en el limbo, con el riesgo de quedarse fuera, hasta que pudimos rehacerlo y presentarlo correctamente.

Para que no te pase a ti, utiliza esta lista como tu guía. Si trabajas con un socio experto en la instalación de puntos de recarga para empresas, su trabajo es garantizar que cada documento esté perfecto.

Documentación de la justificación:

  • Certificado de instalación eléctrica y su registro ante el órgano competente de la Junta. Es el documento que acredita que la instalación es legal, y sin él no hay justificación posible. Si tienes dudas de si la tuya está registrada, ahí empieza el problema: lo contamos en legalizar un punto de recarga.
  • Memoria técnica: tiene que describir lo que se instaló de verdad y demostrar que cumple la ITC-BT-52, no lo que se pensaba instalar hace un año.
  • Facturas desglosadas: deben separar el coste de los cargadores (hardware), la instalación, la obra civil y la plataforma de gestión.
  • Justificantes de pago trazables, a nombre del beneficiario. El pago en efectivo no sirve para justificar una subvención: se acredita con transferencia, tarjeta o cheque nominativo.
  • Estar al corriente con Hacienda y la Seguridad Social, que se comprueba en el momento del pago y no solo en el de la solicitud.

La lista exacta, con sus modelos y su formulario, la publica la ficha del trámite en la sede electrónica de la Junta, y es la que manda sobre tu expediente.

Este diagrama resume los tres requisitos técnicos que sí o sí deben aparecer bien justificados en tu memoria.

Diagrama de flujo mostrando 3 requisitos técnicos para MOVES III: ITC-BT-52, OCPP y Balanceo.

Como ves, el cumplimiento de la normativa de seguridad (ITC-BT-52), la capacidad de comunicación de los equipos (OCPP) y la gestión inteligente de la energía (balanceo de carga) son los tres pilares de cualquier proyecto sólido.

Paso 3: presentación y subsanaciones

Una vez tienes todo, presenta la cuenta justificativa de forma telemática y guarda el justificante de registro. A partir de ahí, toca hacer seguimiento del estado de tu expediente. Si te piden subsanar algo, los plazos para contestar suelen ser muy cortos, de apenas 10 días.

Contar con un apoyo profesional en esta fase es clave para responder con agilidad. Así te aseguras de que tu proyecto de recarga para la flota de vehículos de tu empresa no se quede atascado en el laberinto burocrático.

Paso 4: la fecha, que aquí es una sola para todos

El plazo de ejecución y justificación en Castilla-La Mancha termina el 31 de diciembre de 2026, y es una fecha fija: no depende de cuándo te notificaron la concesión.

Conviene saber que no es el patrón general. Hay comunidades que cuentan meses desde la notificación, y ahí cada expediente vence un día distinto; el reparto por comunidades está en cómo justificar una ayuda del Plan MOVES. Si tu empresa recibió ayudas en varias comunidades, son expedientes independientes con plazos independientes, y cerrar uno no cierra los demás.

Que la fecha sea fija tiene una ventaja y una trampa. La ventaja es que no hay nada que calcular. La trampa es que invita a apurar, y el cobro no llega el día que presentas: llega meses después de que el expediente quede correctamente justificado.

No hay convocatoria de 2026 para recarga en Castilla-La Mancha, así que este plazo no se renueva con una edición nueva.

Lo que sigue valiendo con el MOVES cerrado

Coche eléctrico plateado cargando en estación solar con paneles y persona usando tableta.

Conseguir una subvención como la del Plan MOVES III fue un empujón fantástico, pero nunca fue el final. El verdadero éxito de un proyecto de recarga no está en la ayuda, sino en construir una infraestructura que se pague sola y genere ingresos, y eso pesa más ahora que no hay un descuento público que perdone un mal diseño.

Mirando hacia 2026, la clave es la rentabilidad a largo plazo. Para llegar ahí, hay que pensar de forma estratégica desde el minuto cero.

Lo que se valoró en su día, y hay que sostener ahora

Ciertos criterios subían la ayuda concedida, y ahí está el detalle que se pasa por alto: lo que se declaró para cobrar más es también lo que hay que poder demostrar. Si tu expediente se apoyó en alguno de estos, la justificación tiene que acreditarlo.

  • Ubicación en Zonas de Bajas Emisiones (ZBE): si tu negocio está en una ciudad con ZBE (Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Talavera de la Reina o Toledo), constará en el expediente. Los proyectos en estas áreas tenían prioridad.

  • Integración con energías renovables: Esta es la jugada maestra. Combinar tus puntos de recarga con una instalación fotovoltaica es una declaración de intenciones. Demuestras un compromiso con la sostenibilidad y, lo más importante, reduces tus costes de operación drásticamente. Aprende más sobre cómo cargar un coche eléctrico con placas solares.

  • Accesibilidad universal: que al menos una de las plazas de recarga sea totalmente accesible para personas con movilidad reducida fue un criterio muy bien valorado, además de una muestra de responsabilidad social. Si se declaró, la instalación ejecutada tiene que sostenerlo.

Monetiza tu inversión con un sistema de gestión (CPMS)

Un punto de recarga es mucho más que un enchufe; es un activo que debes monetizar. Y para ello, tu mejor aliado es un buen Sistema de Gestión de Puntos de Carga (CPMS).

Piensa en el CPMS como el cerebro de tu instalación. Te da control total para fijar tarifas, gestionar quién puede cargar y automatizar los cobros.

Caso real de monetización: Una cadena hotelera en Toledo instaló seis cargadores. Al principio, los ofrecían gratis. Al implementar un CPMS, crearon diferentes tarifas: una más económica para huéspedes y otra por horas para visitantes. En menos de un año, el parking pasó de ser un coste a una nueva fuente de ingresos.

Piensa en la escalabilidad desde el primer día

Un error común es dimensionar la instalación pensando solo en hoy. ¿Pero qué pasará dentro de dos o tres años, con más vehículos eléctricos en la calle? Si no planificas con visión de futuro, añadir más cargadores puede obligarte a rehacer toda la instalación.

Una planificación inteligente implica:

  • Sobredimensionar la preinstalación: Dejar tubos y espacio extra en el cuadro eléctrico es una inversión mínima ahora que te ahorrará miles de euros mañana.
  • Elegir un sistema de balanceo de carga escalable: Asegúrate de que el gestor de potencia pueda soportar más cargadores en el futuro.
  • Optar por un CPMS sin límites: Busca un software que no te penalice por cada nuevo cargador que añadas.

El Plan MOVES III ha sido un catalizador, y su cierre no cambia lo que hace rentable una instalación. Seguimos viendo aparcamientos que generan ingresos con precios dinámicos y liquidaciones automáticas, y esa es hoy la parte del negocio que no depende de ninguna convocatoria.

La vía fiscal, que ahora es la principal

Con el MOVES cerrado, esto es lo que queda vivo para una inversión nueva:

  • La deducción del 15 % en el IRPF por la instalación, sobre una base máxima de 4.000 €, vigente hasta el 31 de diciembre de 2026. No aplica cuando la instalación está afecta a una actividad económica.
  • La libertad de amortización en infraestructura de recarga, prorrogada para 2026 por el Real Decreto-ley 7/2026.
  • El Programa Auto+ (Real Decreto 609/2026, de 22 de julio), abierto del 4 de agosto al 31 de diciembre de 2026, que subvenciona la compra del vehículo y no la instalación del punto de recarga.

Lo tienes en detalle, con la norma citada y su fecha de comprobación, en qué ayudas siguen vigentes en 2026.

Por qué conviene un socio integral también para cerrar el expediente

Dos técnicos se dan la mano junto a un cargador de vehículos eléctricos y una furgoneta de servicio, con una caja de herramientas abierta en el suelo.

Lanzarse a un proyecto de recarga apalancado en ayudas como el Plan MOVES III es una decisión inteligente. Sin embargo, creer que se trata solo de comprar e instalar cargadores es el primer paso hacia los problemas. La realidad es que detrás de cada instalación exitosa hay una estrategia, ingeniería y burocracia bien gestionadas.

Intentar manejar todo esto por cuenta propia suele acabar en retrasos, costes imprevistos y, en el peor de los casos, la pérdida de la subvención. Aquí es donde la figura de un socio integral, un único interlocutor que se ocupe de todo el proceso de principio a fin, se convierte en tu mejor activo.

El enfoque «llave en mano» para tu tranquilidad

Contar con un especialista no es solo comodidad, es una decisión estratégica. Este enfoque libera a tu equipo para que se centre en tu negocio, mientras un experto se asegura de que cada pieza del puzle encaje a la perfección.

Un buen socio tecnológico no es un simple proveedor; se convierte en una extensión de tu empresa, asumiendo la responsabilidad desde el análisis inicial hasta el mantenimiento a largo plazo.

El camino, paso a paso, de la mano de un experto

Un acompañamiento integral arranca mucho antes de empezar ninguna obra. Se trata de un proceso lógico y estructurado:

  1. Diagnóstico y proyecto técnico: Se analiza la potencia disponible, la mejor ubicación para los cargadores y la tecnología que se adapta a tu negocio. Con esto, se diseña un proyecto técnico sólido que cumple con la normativa ITC-BT-52 y está pensado para el futuro.
  2. Gestión del expediente: Un socio con experiencia se encarga de preparar y presentar cada documento con precisión, multiplicando las probabilidades de que la justificación se acepte a la primera.
  3. Instalación y puesta en marcha: Al ser independientes de marcas, un buen integrador te recomendará los cargadores que de verdad necesitas y coordinará la obra con los más altos estándares de calidad.

La gran ventaja de un socio integral es la centralización. Te olvidas del caos de coordinar por separado al ingeniero, al instalador, al proveedor de software y al gestor que tramita la ayuda. Tienes un solo punto de contacto y una única responsabilidad.

Más allá de la instalación: operación y rentabilidad

El verdadero valor de un socio a largo plazo se ve cuando los cargadores ya están funcionando. El trabajo no termina con la instalación.

Un servicio integral de verdad incluye:

  • Monitorización continua: Vigilar en tiempo real que todos los puntos funcionan y resolver incidencias a distancia para garantizar la máxima disponibilidad.
  • Gestión de tarifas y usuarios: Configurar precios y accesos para clientes o empleados a través del CPMS. Esta es la clave de la rentabilidad. Puedes aprender más sobre los sistemas de gestión y la operación de puntos de recarga.
  • Mantenimiento experto: Tanto preventivo como correctivo, con un servicio técnico que responde con agilidad.

Elegir un socio integral como EVenergia para la instalación de puntos de recarga para empresas es la garantía de que tu proyecto se ejecutará sin sorpresas y se convertirá en un activo valioso para tu negocio.

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Habla con uno de nuestros especialistas en infraestructura de recarga.

Dudas frecuentes sobre la justificación en Castilla-La Mancha

Cuando una empresa tiene un expediente sin cerrar, es normal que surjan preguntas sobre el Plan MOVES III en Castilla-La Mancha. Son los detalles prácticos los que marcan la diferencia. Aclaramos las dudas más habituales con respuestas directas.

¿Todavía puedo pedir el MOVES III en Castilla-La Mancha?

No. El Plan MOVES III cerró la admisión de nuevas solicitudes el 31 de diciembre de 2025 y no se ha convocado una edición equivalente para recarga en la región. El Programa Auto+ que ocupó su lugar en 2026 subvenciona la compra del vehículo, no la instalación del punto de recarga.

Lo único que sigue abierto es la justificación de los expedientes ya concedidos, con plazo hasta el 31 de diciembre de 2026.

¿Cómo y cuándo cobro la subvención?

El MOVES III no funciona como un descuento inmediato. El procedimiento es el siguiente: primero, tu empresa paga el 100% del coste de la instalación. Una vez que todo está terminado y justificado correctamente, la administración ingresa el importe de la ayuda por transferencia. Ten en cuenta que el plazo de cobro puede ser de varios meses, por lo que es vital tener la liquidez para afrontar la inversión completa, y una razón más para no apurar la fecha de justificación.

¿Hubo ventajas si mi negocio está en un pueblo pequeño?

Sí. Ubicarse en un municipio de menos de 5.000 habitantes daba una ventaja importante. El Plan MOVES III contemplaba un extra en la ayuda para proyectos en estas localidades, con el objetivo de reforzar la red de recarga fuera de las grandes ciudades. Para una pyme, esto suponía pasar de una ayuda del 35% a un 45% del coste subvencionable, y el porcentaje que se te aplicó consta en tu resolución de concesión.

Ejemplo: un hotel rural en un pueblo de Guadalajara que invirtió 10.000 € en sus cargadores. Con este incentivo recibiría 4.500 € de ayuda, en lugar de los 3.500 € que le corresponderían en una capital.

¿Necesito un proyecto técnico para justificar la instalación?

No en el 100% de los casos, pero sí en la mayoría de instalaciones para empresas. La normativa ITC-BT-52 es clara: si los puntos de recarga son de acceso público (como en un hotel, un parking abierto a clientes o un centro comercial), se exige un proyecto técnico completo, firmado por un ingeniero. Para una instalación muy simple de uso privado, podría bastar con una Memoria Técnica de Diseño (MTD). Lo que acredita la instalación ante la administración es ese documento junto al certificado de instalación eléctrica y su registro.

Actualizado el

Escrito por Cristian Mejía Castellano, Account & Operations Manager en EVenergia.

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