Hay tres salidas y conviene ordenarlas por coste real, no por lo que suena mejor.
La primera es cambiar de hábito: aparcar fuera y entrar en transporte público. Gratis y a veces suficiente.
La segunda es cambiar de vehículo. Un eléctrico o un híbrido enchufable lleva etiqueta CERO o ECO y entra sin restricción en prácticamente cualquier zona de bajas emisiones de España, que es la ventaja que más se nota en el día a día si vives o trabajas en una ciudad con ZBE.
La tercera, si das el paso, es resolver dónde lo cargas. Cargar en casa o en el trabajo cuesta una fracción de lo que cuesta en la red pública, y es lo que hace que el cambio salga a cuenta de verdad.