Coeficiente de simultaneidad en recarga VE: cómo calcularlo
El coeficiente de simultaneidad es la parte de la potencia total instalada que los coches consumen realmente a la vez, por eso un emplazamiento con diez cargadores de 22 kW no tiene que prepararse para 220 kW si un sistema de gestión limita la demanda simultánea real. Es la situación típica de un hotel o un aparcamiento en 2026. Usted pide varios puntos de recarga y un instalador suma todos los equipos, mientras otro propone una acometida menor. La diferencia no es un truco comercial. Es una hipótesis sobre cómo se usarán los cargadores, y debe justificarse.
Qué significa en la práctica el coeficiente de simultaneidad
Un director de hotel contempla diez plazas de recarga y pregunta por qué el electricista quiere una conexión mucho mayor. La explicación sencilla es que sus huéspedes tampoco usan todos el ascensor en el mismo segundo. Unos llegan, otros ya han terminado y algunos coches piden menos potencia al final de la carga.

Conviene separar tres ideas que se confunden con facilidad.
- Potencia instalada: es la suma de lo que podrían entregar todos los cargadores a la vez.
- Potencia contratada: es el máximo que usted acuerda poder pedir a la red.
- Demanda real: es lo que el edificio y los vehículos consumen de forma simultánea.
Un aparcamiento de alta rotación recibe coches durante todo el día, con estancias cortas y puntas imprevisibles. Una flota empresarial, en cambio, puede conectar casi todos sus vehículos al terminar la jornada y cargarlos durante la noche. El mismo número de cargadores produce patrones distintos.
El coeficiente no describe el cargador. Describe el comportamiento de quienes lo utilizan.
Por eso no debería copiarse como un número fijo. Es una hipótesis de uso que afecta al tamaño de la acometida, el cuadro eléctrico y, cuando existe, el transformador.
Cómo se calcula el coeficiente paso a paso
Para calcularlo, parta de la potencia máxima de los cargadores y aplique un factor que refleje cuántos pueden demandar potencia a la vez. El factor es una hipótesis de diseño: debe justificarse con el uso previsto y validarse con datos reales de carga.

Un ejemplo con diez cargadores
- Sume la potencia nominal. Diez cargadores de 22 kW representan 220 kW instalados. La potencia nominal es la máxima que puede entregar cada equipo.
- Elija un factor de trabajo. La guía técnica de la ITC-BT-52 sirve para consultar criterios de diseño. En este ejemplo, use 0,3 con un SPL y 1,0 sin él como hipótesis de cálculo, no como valores que deban copiarse sin comprobar su aplicación.
- Calcule la potencia prevista para recarga. Con el factor 0,3, 220 kW × 0,3 = 66 kW. Con el factor 1,0, la previsión es 220 kW.
- Añada la demanda base del edificio. Suponga, solo para completar el ejemplo, que iluminación, climatización y cocina suman 120 kW en el momento de mayor uso. El total previsto sería 186 kW con el SPL (66 + 120) o 340 kW sin él (220 + 120). Sustituya esos 120 kW por la demanda medida o calculada de su inmueble.
El SPL, o sistema de protección de la línea general de alimentación, mide el consumo del edificio y limita la recarga cuando se aproxima al máximo disponible. La línea general de alimentación es el cable principal que distribuye electricidad dentro del inmueble. Si se dimensiona para toda la potencia, se prevé más capacidad y se reduce la dependencia del control; si se limita, puede reducirse la potencia prevista, pero el funcionamiento del sistema debe gestionarse y comprobarse.
Este vídeo ayuda a visualizar cómo se reparte la potencia entre vehículos.
Un error concreto es tomar el criterio de simultaneidad de viviendas, donde pocos puntos de recarga pueden tener un patrón de uso distinto, y aplicarlo sin más a un hotel con cambios de ocupación y consumos de cocina o climatización. El resultado es una previsión, no sustituye los cálculos de caída de tensión, cortocircuito ni calentamiento de conductores. Consulte también esta guía sobre el cálculo de la demanda energética de una instalación de recarga.
Qué exige la ITC-BT-52 y cuándo compensa el SPL
En un hotel, dimensionar para que todos los vehículos carguen a plena potencia a la vez puede exigir más capacidad eléctrica. Un SPL, o sistema de protección de la línea general de alimentación, limita la recarga para no superar la potencia disponible. El factor de simultaneidad es una hipótesis de cálculo, no una cifra que convenga copiar sin justificar: elegirla afecta al coste de la instalación y a quién debe mantener el control operativo.
La ITC-BT-52 regula la infraestructura de recarga y contempla la previsión de cargas con un sistema de protección de la línea general de alimentación. El factor 0,3 con SPL y 1,0 sin él aparecen en la guía técnica de la instrucción como criterios de previsión; no sustituyen el análisis de la demanda real ni los cálculos eléctricos del proyecto. La instrucción también establece requisitos de documentación y verificación de la instalación. Su aplicación concreta debe comprobarse en el proyecto y ante el órgano competente de la comunidad autónoma.
| Aspecto | Con SPL | Sin SPL |
|---|---|---|
| Potencia prevista | Se calcula con la limitación prevista para la recarga | Se considera la potencia nominal de los cargadores |
| Capacidad eléctrica | Puede reducir la necesidad de ampliar acometida y cuadros | Puede requerir más capacidad disponible |
| Operación | Depende de que el control esté configurado y funcione | No depende de limitar dinámicamente la recarga |
| Uso | Puede adaptarse a ocupación y horarios | Ofrece menos margen para gestionar puntas |
El SPL puede compensar si ampliar la acometida es difícil o costoso y los vehículos pueden cargar durante más tiempo. Si necesitan plena potencia a la vez, limitarla puede afectar al servicio. Como buena práctica, defina quién supervisa el sistema, cómo se gestionan las alarmas y qué ocurre si falla la comunicación. Son decisiones operativas, no obligaciones que deban atribuirse automáticamente a la ITC-BT-52.
Para recarga de acceso público, consulte el procedimiento de inscripción de puntos de recarga que gestiona la comunidad autónoma y la información sobre gestores de cargas y puntos de acceso público. La guía sobre la normativa española para recarga de vehículos eléctricos permite revisar el marco general.
Qué datos medir para validar el coeficiente
El papel ofrece un punto de partida, no una verdad permanente. Un hotel puede descubrir que sus huéspedes conectan al anochecer, mientras una oficina concentra las sesiones a primera hora. Medir permite corregir la hipótesis antes de que se conviertan en cortes o en potencia contratada innecesaria.
Tres indicadores fáciles de vigilar
- Potencia máxima de 15 minutos: es el pico medio registrado en intervalos de un cuarto de hora, una referencia útil para entender la demanda que ve la red.
- Sesiones simultáneas: indica cuántos coches cargan a la vez durante las horas de mayor actividad.
- Demanda coincidente: muestra cuánta potencia piden juntos el edificio y los cargadores en el momento crítico.
La ocupación, las horas de llegada, la energía diaria y la potencia contratada deben analizarse en conjunto, y esa telemetría permite recalibrar sin comprometer el servicio, como plantea la guía técnica de la ITC-BT-10 sobre previsión de cargas.
Un CPMS, o sistema de gestión de puntos de recarga, es el programa que reúne sesiones, consumo, disponibilidad y alarmas en un solo panel. Con esa información puede comparar un escenario conservador, otro basado en mediciones y otro gestionado dinámicamente. Después podrá subir el límite en temporada alta o bajarlo cuando el edificio necesite más margen. Aquí encontrará criterios prácticos para organizar la medición del consumo eléctrico y sus indicadores.
Regla práctica: revise el coeficiente cuando cambien la ocupación, el número de cargadores o los horarios, no solo cuando aparezca un problema.
Errores comunes en hoteles y aparcamientos
Un hotel puede instalar varios cargadores y dimensionar la acometida suponiendo que todos funcionarán a plena potencia a la vez. Esa hipótesis equivale a usar un coeficiente de simultaneidad de 1,0. Si las llegadas están repartidas y los coches permanecen horas aparcados, quizá pague por una capacidad que apenas utiliza. Aplicar un factor menor, como 0,3, puede reducir el tamaño necesario, pero solo tiene sentido si los datos de carga respaldan esa estimación.

El error está en tratar cualquiera de esos factores como una cifra fija. Un coeficiente de simultaneidad es una hipótesis sobre cuántos cargadores demandarán potencia al mismo tiempo, no una garantía. Copiar un valor de una tabla sin comprobar horarios, sesiones y picos puede llevar a sobredimensionar la instalación o, si se limita demasiado, a que los vehículos no reciban carga suficiente.
También puede quedar fuera la demanda base, es decir, la electricidad que el hotel ya necesita para iluminación, climatización y otros servicios. Si se calcula el margen de los cargadores como si esa demanda no existiera, el consumo combinado puede superar la capacidad disponible. Los picos sin medir ocultan el problema hasta que coinciden las llegadas y el edificio está en plena actividad.
En un aparcamiento, anunciar una potencia que el equipo o la configuración no pueden entregar crea expectativas que no se cumplen. Si cambia la ocupación o se añaden cargadores y nadie revisa los límites, la protección eléctrica puede actuar durante una llegada concurrida. El inventario de conectores, potencias, tarifas y métodos de pago también debe actualizarse al cambiar equipos; así, la información publicada coincide con lo que el conductor encuentra.
Cómo elegir el enfoque y el siguiente paso
Un hotel con llegadas repartidas y estancias nocturnas puede probar la gestión dinámica, que reparte la potencia disponible mientras los vehículos esperan. Es el escenario gestionado: funciona si los límites están bien configurados y alguien responde cuando cambian los horarios o la ocupación. La elección debe apoyarse en sesiones reales, no en un valor copiado de una tabla.
Una flota cuyos vehículos regresan juntos y salen a una hora fija tiene menos margen. Puede partir de un escenario medido, basado en sus propios picos, y asignar prioridades por vehículo. Si quedarse sin carga suficiente interrumpe el servicio, el escenario conservador dimensiona con más holgura. Cuanta más limitación se aplique, más importa definir quién controla los ajustes y cómo se verifica el resultado.
Lista breve antes de firmar el proyecto
- Hipótesis escrita: ocupación, horarios de llegada, permanencia y energía esperada por sesión.
- Límite responsable: quién puede cambiar la potencia asignada y con qué criterio.
- Plan de revisión: cuándo contrastar picos, sesiones simultáneas y quejas de usuarios.
- Documentación completa: cálculo, protecciones, configuración del SPL, sistema que limita la potencia disponible, y datos para el registro público si procede.
Evenergia puede participar en el estudio de viabilidad, el diseño conforme a la ITC-BT-52, la coordinación de obra, la configuración del CPMS, el sistema que supervisa los cargadores, y el mantenimiento. Al comparar propuestas, pida que expliquen qué ocurre en la hora de mayor coincidencia y quién asume la responsabilidad de ajustar los límites. El siguiente paso concreto es reunir los horarios de llegada y salida y solicitar a Evenergia una revisión de esos datos antes de fijar la potencia de la instalación.
Publicado el
Escrito por Cristian Mejía Castellano, Account & Operations Manager en EVenergia.
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